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Proyecto de ley busca que Colombia se convierta de nuevo el productor de vacunas

Por 22 diciembre 2020 Sin comentarios
Foto: Semana.com

Como resultado de una audiencia denominada Colombia: hacia una seguridad farmacéutica, que se llevó a cabo en mayo, el senador por el Partido Liberal Iván Darío Agudelo propuso un proyecto de ley para “establecer las bases de la política nacional de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación para la seguridad farmacéutica”. Éste se radicó el pasado 15 de diciembre en el Congreso de la República, con la intención de establecer una política gracias a la cual el país sea capaz de producir sus propias vacunas contra el Covid-19.

Se trata de una iniciativa que viene estudiándose desde hace seis meses, con el apoyo de investigadores colombianos y de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. La intención que prima en la propuesta es la de establecer la capacidad científica nacional para proveer al país de bienes sanitarios esenciales como equipos médicos, vacunas y medicamentos. Tal y como le explicó el senador a RCN Radio, la iniciativa “capitaliza las lecciones de la coyuntura actual y las proyecta a largo plazo para contribuir a la independencia del país en materia de tecnología”.

Una propuesta oportuna, tomando en cuenta que la pandemia del Covid-19 desnudó las necesidades que tiene el país en cuanto a bienes sanitarios, los cuales dependen de la disponibilidad de la oferta internacional. Sí bien las políticas de Estado durante este año se han centrado en garantizarle a Colombia insumos, medicamentos y tecnologías- entre las que se cuentan las vacunas- también lo es que desarrollar la producción de biológicos fortalecería la capacidad científica y de insumos en el país, en aras de responder con más eficacia y eficiencia a emergencias futuras.

Agudelo explicó que, como principal instrumento de esta política, se desarrollará un instituto científico dotado de múltiples herramientas para la investigación y fabricación de productos farmacéuticos y otras tecnologías sanitarias esenciales. “Esta propuesta abre la posibilidad de que Colombia, debido a su historial exitoso en la participación del desarrollo para la vacuna contra la fiebre amarilla, recupere su capacidad científica y compita a nivel internacional”.

Foto cortesía: elespectador.com

Colombia fue productor de vacunas

Colombia fue, entre finales del siglo IXX y del siglo XX, un inquieto aprendiz y productor de vacunas. Según un trabajo de investigación hecho por Caracol Radio, en 1897 el veterinario Jorge Lleras Parra, creó el Parque de Vacunación, en el cual se producían las vacunas obtenidas de terneras; entre ellas la de la Viruela. Sitio que más adelante se convirtió en una dependencia del Laboratorio de Higiene Samper Martínez; actualmente el Instituto Nacional de Salud (INS). 

“En 1917 con el nacimiento del Laboratorio de Higiene Samper Martínez, el país inició una etapa diversa de producción de vacunas, tras obtener el virus de la Rabia en el Departamento de Salud en Nueva York, el cual, fue probado por primera vez en un obrero que había sido mordido por un perro. Posteriormente, Colombia desarrolló vacunas contra el Tifo y veterinarias”.

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Colombia se convirtió en el tercer país del mundo en fabricar la inyección de la vacuna de la Fiebre Amarilla, después de Brasil y Estados Unidos. Carlos Daguer, periodista y autor de varios libros sobre la historia de la salud pública, le contó a Caracol que en 1979 Colombia alcanzó a producir 3,3 millones de dosis de vacuna contra la Fiebre Amarilla; 841.800 antirrábica canina; 320.348 antirrábica humana; 102.537 contra el Tétano y la Difteria; 2,5 millones de dosis Antituberculosa y 741.063 antiofídicos, inmunizantes que eran exportados a unos 20 países de Centro América, Sur América, el Caribe y a Liberia en África.

"A finales del siglo XX, debido a la crisis económica y el hecho de que los laboratorios del Instituto Nacional de Salud se habían quedado obsoletos, las autoridades sanitarias los clausuraron, pues el Invima dijo que no cumplían con las Buenas Prácticas de manufactura".

La Organización Panamericana de la Salud centralizó esta producción en otros países con más capacidades. De modo que la última vacuna que produjo Colombia fue la de la Fiebre Amarilla, de la cual se tenía la cepa original en el año 2002.

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